loader
Foto

Hay que protegerse ante los cambios de temperatura

La enfermedad de garganta es una de las que más aqueja a los pequeños en edad escolar, aseguró la especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Norma Angélica Quintana Ruiz.

La jefa de Otorrinolaringología Pediátrica, perteneciente al Centro Médico Nacional La Raza, explicó que esa enfermedad es la inflamación del área de la orofaringe -incluye faringe, amígdalas y la pared posterior- y es causada por infecciones virales, bacterianas o por algún factor agresor a esta zona.

El padecimiento se presenta más comúnmente en menores, de entre cinco y 15 años, sobre todo durante el invierno y al inicio de la primavera, pero los cambios bruscos de temperatura también la pueden originar.

La especialista expuso que las personas con alguna alergia, así como los pequeños de guardería y las personas adultas mayores, son los más vulnerables ante esa afección.

Entre los síntomas se encuentran el dolor al tragar, fiebre, tos, cefalea y cansancio, apuntó Quintana Ruiz, quien expuso que el origen de la enfermedad puede ser viral o bacteriano.

Los cuadros virales presentan síntomas de menor intensidad y una mejoría importante entre el tercero y quinto día de haber aparecido, expuso en un comunicado.

Para evitarlo, la especialista recomendó lavarse las manos de manera frecuente con agua y jabón, en particular antes de comer, después de ir al baño y al terminar de jugar, y evitar contacto con personas infectadas o enfermas.

También, sugirió que se debe cubrirse la nariz y la boca al toser o estornudar y beber abundantes líquidos, en tanto que los menores no deben compartir artículos personales, como botellas de agua, tazas y cubiertos.

Ello debe considerar una alimentación sana y balanceada que incluya frutas y verduras ricas en vitaminas, pues los nutrientes favorecen la función inmunológica.

 

Información: Notimex

7 consejos para educar la conducta alimenticia de los niños

Los padres pueden hacer mucho por educar correctamente a sus hijos en sus hábitos alimenticios, en su forma de comer, en su manera de demandar el alimento y en la percepción que tienen de la comida.

1. Crea un ambiente agradable. La hora de la comida debe ser agradable y necesaria para el niño. Evita que la comida esté condicionada al castigo, si no concluye el plato.

2. Cambia su percepción de la cantidad de comida. Sirve a tu hijo la cantidad de comida que necesita en función de su edad en el plato más grande. De este modo, percibirá que hay poca cantidad de comida dentro de su plato.

3. Fomenta su autonomía. Puede motivarle poner la mesa, dejar que él mismo se sirva y que decida y tenga autonomía sobre sus gustos alimenticios.

4. Enséñale a comer en familia. Siempre que puedas permítele que coma en familia para que se apropie de los hábitos alimenticios de los adultos, asimilando la conducta y los modelos de la familia.

5. Fomenta la alimentación equilibrada. Permitirle escoger su menú puede influir en el éxito o en el fracaso de su alimentación. El éxito significa que el niño debe probar una variada cantidad de alimentos saludables para ir acostumbrando su paladar a distintos sabores.

6. Evita complacencias y exquisiteces. La hora de la comida tiene un lugar, un tiempo y un fin claro y necesario.

7. Ofrécele sólo lo que necesita. No pretendas que el niño coma la misma cantidad de alimento que vosotros. Deje que él decida y coma la cantidad de comida que necesita para satisfacer su hambre y desarrollar de forma sana sus gustos.

 

 

Información: GuiaInfantil.com